«Soviet Borgs»: el videojuego que se convirtió en novela

Quizá recordaréis que el verano pasado los compañeros de Retro Sumus me encargaron escribir un libro basado en el lore de su videojuego para Mega Drive y otros sistemas.

Por desgracia, la campaña de micromecenazgo no llegó a buen puerto. A pesar de recaudar una suma importante, no llegaron al objetivo necesario para convertir el proyecto en realidad. Era muy ambicioso: ports a múltiples plataformas (Mega Drive, Dreamcast, Neo Geo, MS-DOS), ediciones coleccionistas complicadas de producir... Al final Retro Sumus acabó disolviéndose como estudio de desarrollo, lo cual fue una verdadera lástima. Les deseo lo mejor en futuros proyectos, estoy convencido de que lo tendrán.

Libro basado en el videojuego

El caso es que yo el libro lo había acabado de escribir. Y ahí quedó la novela corta —siempre se pensó en formato bolsilibro— un poco colgada desde agosto del año pasado, si la memoria no me falla.

Adaptar todo el mundo del videojuego a una novelita de ciencia ficción fue un trabajo divertido. Me gustaba el hecho de tener que trabajar con material ajeno y que fuera un encargo con el que en principio no tenía ningún vínculo previo. Además, el videojuego tenía un tono humorístico bastante marcado, casi de parodia gamberra, con toques de Soldado Universal o Terminator pasados por el filtro del absurdo soviético.

Llegaron a sacar una demo jugable y todo, que recibió muy buenas críticas. Sinceramente, el argumento general era casi una excusa —como en tantos run 'n' gun clásicos— para justificar la mecánica del juego. Una ucronía desenfadada y humorística ambientada en un mundo donde la inteligencia artificial soviética Tovarisch-Prime se vuelve autoconsciente el 9 de noviembre de 1989, toma el control de ARPANET y detona el arsenal nuclear capitalista desde dentro. De un plumazo con el que acaba la Guerra Fría... a su manera. El resultado, Occidente convertido en un páramo radiactivo plagado de mutantes y focos de resistencia "capitalista". Muchos videojuegos del género no necesitan una trama muy elaborada, ya me entendéis. Esta vez era exactamente eso.

De ahí surgen los Soviet Borgs. Soldados mitad hombre, mitad máquina —nada que ver con Robocop, oiga—, que tienen que adentrarse en esas tierras devastadas y eliminar a las criaturas radiactivas que moran en ellas. Una excusa perfecta para plantear un run 'n' gun cenital al estilo de The Chaos Engine en la que el jugador, al mando de un escuadrón de tres unidades, elimina zombis y bichos radiactivos a diestro y siniestro.

Pues bien, sobre eso tuve que trabajar para escribir la novela corta. Lo primero que decidimos fue si tiraba hacia la comedia y la ciencia ficción humorística pura, o si trataba de racionalizar un poco el asunto. No era fácil, pero se optó por darle un tono algo más serio y creíble, que al final resulta más interesante que simplemente seguir el chiste.

Y eso es todo. El resto ya es historia. Una historia que llegará a su fin en breve, cerca del Día del Libro, que es cuando saldrá este nuevo bolsilibro de la colección SCI-FI. Soviet Borgs vuelve a la vida en forma de novela de ciencia ficción y, claro... ¡no puedes ni debes perdértela, camarada!