Reseña de «El Folletín» de Iván Guevara

Reconozcámoslo. Seguro que hay algunas películas, libros, cómics ―o lo que sea― que os encantan. Aunque, ¿no os ha sucedido que se tiraron en realidad mucho tiempo ahí esperándoos?

Pulp publicado en 2023

Me explico. Estamos sumidos en una ingente sobredosis de contenidos. Y personas como vuestro humilde servidor, que cuentan con una cierta edad, no dan abasto con todo lo que tienen que ver, leer, escuchar… ¡consumir en general!

Ya sabéis a lo que me refiero. Al menos en lo referente a ocio, compramos y ahí se queda acumulado para cuando llegue su hora. Y esa hora, en ocasiones, o tarda mucho en llegar… O incluso es posible que, entre el Diógenes provocado por la saturación de la oferta en la que nos movemos, no arribe nunca.

No quiero alargarme mucho con esta introducción, pero me ha sucedido sin ir más lejos con una de mis películas favoritas: Coherence. Estuvo ahí durante mucho tiempo aguardándome. Y la tenía. No sé quién me la había recomendado o cómo llegó hasta mí, pero esa pobre obra me esperó ahí estoica, hasta que pude verla y darme cuenta de que era una maravilla.

¿A qué viene todo esto? Lo estáis adivinando. Me ha sucedido tres cuartos de lo mismo con el presente El Folletín, de Iván Guevara.

Esta vez no ha sido tanto tiempo el que se ha pasado este nuevo pulp esperando. Haciendo memoria, me parece que lo recibí aproximadamente para Sant Jordi de este 2023. Participé en su Verkami, aunque ya sabéis que para las fechas del día del libro se acumulan muchas lecturas y solemos comprar varias cosas. Mal timming por mi parte.

Y ahí se quedó. En mi defensa diré que estoy leyendo más en digital, y por supuesto, esta publicación solo existe en físico. Además, es de unas dimensiones muy concretas, que requerían en mi caso unas precisas condiciones de iluminación y remilgos de un maniático como el que suscribe.

Y es que de El Folletín podríamos decir que no es un libro. Sí, ya sé que es un libro, no soy estúpido. Es de papel, tiene páginas, letras, etcétera. Pero, ya me entendéis, es algo más. No es un libro al uso. No sé si aseverar que es más bien un producto, una experiencia, o cómo definirlo en condiciones…

Para los que estéis un tanto despistados, se trata de una publicación que rescata y clona el formato de la mítica Biblioteca Oro de la Editorial Molino. Una publicación pulp que se editaba tanto en España como en Argentina desde la década de los 30.

Así que solo con tener El Folletín en las manos es un particular viaje en el tiempo, que se ve reforzado por múltiples detalles. No solo el tipo de papel, encuadernación, maquetación, cubierta y demás. Dentro, tendremos ilustraciones en blanco y negro como las de la publicación original. Incluso, simpáticos anuncios de la época que nos ayudarán a transportarnos allí de nuevo.

Sin duda, El Folletín es a nivel conceptual una rara avis. Y detrás está un hombre orquesta como es el escritor Iván Guevara. Como os imaginaréis, esto no es ningún encargo, ni nada fruto de alguna moda o del influencer de turno. Esto se nota a la legua que está hecho con pasión y amor.

Y hablando de amor, tal vez lo doy por sobreentendido. Puntualizo por si acaso: como su propio nombre indica, sería El Folletín un ídem. En este caso, romántico. 

Y os puede venir a la mente la pregunta: «Alfonso, ¿acaso te encantan las novelas románticas o publicaciones de esta índole?» Pues os confieso que no. Aunque eso no ha sido óbice para que agrade, y mucho, este El Folletín.

Y es que no se trata solo de un cuidado homenaje a los folletines de amoríos de esos años. Vamos a encontrar muchas más cosas. Sí. Sin duda, es una mirada nostálgica al pasado y un billete de ida y vuelta a la Buenos aires de finales de los 40, con una ambientación muy mimada. Y, por descontado, cuenta con todos los pormenores en cuanto a formato de las publicaciones originales, que crearán esa ilusión de que estamos leyendo algo nuevo, imbuido en el aroma de lo viejo.

Y digo que no es solo eso, que no estaría nada, pero que nada, mal. Es que además, me atrevería a decir que es una mezcla de géneros. O al menos, tiene tintes de otros; como pueden ser la fantasía, la ciencia ficción, la magia; sin perder de vista la metaficción y ciertas reflexiones pseudo filosóficas sobre el arte en general y los misterios de la concepción del mismo. Seguramente, a nivel personal, han sido esos ingredientes los que me han embriagado.

A dónde quiero llegar es que seguramente sea muy probable que hayas prejuzgado, como me pasó a mí. Si no estás muy familiarizado con estos pulps clásicos de Molino; si tu conocimiento histórico de la capital argentina, regida en esos momentos por el gobierno peronista, no va muy allá; y si los folletines para el público femenino no son precisamente tu fuerte… Es posible que creas que El Folletín no te va a gustar.
Es muy posible, por lo tanto, ¡que te equivoques!

Y no quiero contar mucho más, puesto que lo mejor es que lo descubras por ti mismo.

Iván Guevara nos ha entregado aquí, probablemente, su mejor trabajo hasta la fecha. Pero me da la nariz de que logrará incluso superarse. Madera hay, solo tendremos que ir siguiéndole la pista…

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Entrevisté a Iván en un par de episodios de Empezando a escribir y hablamos de El Folletín, entre otros asuntos.
Os los dejo por aquí: